Baloncesto

Olympiacos empieza con fuerza, Baskonia ya mide la diferencia

Olympiacos no esperó a recuperar sus automatismos para recordar su estatus. En la cancha de Vitoria, el campeón de Europa abrió su temporada de EuroLeague con una…

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Redactado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y comprobado mediante controles automatizados.

Este contenido se ha traducido automáticamente desde la versión francesa.

Olympiacos no esperó a recuperar sus automatismos para recordar su estatus. En la cancha de Vitoria, el campeón de Europa abrió su temporada de EuroLeague con una victoria por 106-89 contra el Kosner Baskonia, el jueves 24 de septiembre. El marcador dice mucho, pero no todo: los griegos primero encajaron la euforia vasca, antes de imponer un ataque de una limpieza casi insolente. Para Baskonia, la noche tuvo el sabor de un revelador precoz.

Un comienzo engañoso, luego la máquina roja

Baskonia empezó con una puntería exterior descomunal, hasta tomar ocho puntos de ventaja en un Buesa Arena que se calentó rápidamente.

La primera impresión podría haber contado otro partido. Baskonia empezó con una puntería exterior descomunal, hasta tomar ocho puntos de ventaja en un Buesa Arena que se calentó rápidamente. Seis triples anotados de entrada, un pabellón que olía a la clásica trampa europea, y Olympiacos obligado a responder sin contemporizar.

La respuesta llegó muy rápido. En lugar de forzar el duelo, el equipo de Giorgos Bartzokas aceleró la circulación del balón, atacó los espacios y llevó el partido a una zona que domina: ritmo alto, decisiones sencillas, reparto de responsabilidades. El primer cuarto, ganado 36-29 por Olympiacos, marcó la pauta. Cuando un equipo encaja una ráfaga semejante de acierto rival y aun así sale del primer acto con siete puntos de ventaja, el mensaje está bastante claro.

Al descanso, la diferencia ya era de diez puntos, 56-46. El tercer cuarto cerró después la puerta: 25-14 para los visitantes, 81-60 tras treinta minutos, y una sensación de control mucho más fuerte que un simple arrebato de inspiración.

Vezenkov y Dorsey, dos respuestas muy claras

Sasha Vezenkov y Tyler Dorsey asumieron la mayor parte del impacto ofensivo. Entre ambos sumaron 47 puntos, casi la mitad del total griego. Su complementariedad impidió sobre todo que Baskonia pudiera centrarse en una sola amenaza. Cuando la defensa presionaba a los exteriores, Olympiacos encontraba un corte, una fijación o un apoyo interior. Cuando retrocedía, la puntería castigaba.

El regreso de Nikola Milutinov, utilizado después de unas molestias en el tendón, añade un dato importante a este primer partido. No necesitaba dominar para que su presencia cambiara la textura del juego: bloqueos sólidos, altura cerca del aro, rebote, referencias conocidas con los jugadores clave. Bartzokas también pudo ampliar su rotación, con Yan Montero y Evan Fournier activos desde el banquillo. Montero, en particular, aportó energía y creación, hasta acompañar el paso de los 100 puntos en el último cuarto.

Todavía no era una demostración perfecta, pero ya era una demostración de profundidad. Olympiacos ganó lejos de casa, anotando 106 puntos, sin dar la impresión de haber quemado todas sus cartas.

Baskonia castigado pese a su acierto

Baskonia, sin embargo, tuvo argumentos. Los 16 triples anotados cuentan la historia de un equipo capaz de castigar rápido y volver a encender al público. Pero el resto de la estadística pesó mucho. Olympiacos dominó cerca del aro, obtuvo muchos tiros libres y controló mejor el rebote. Cuando un equipo rival combina eficacia interior y 26 tiros libres convertidos de 28, resulta difícil sobrevivir únicamente mediante el acierto desde larga distancia.

El marcador por cuartos resume este desequilibrio: Baskonia ganó el último acto, 29-25, pero la decisión ya estaba tomada. El empuje final evitó una derrota más severa, no el diagnóstico. El equipo de Vitoria mostró de qué es capaz para encender ciertos tramos, pero también qué le falta todavía para aguantar cuarenta minutos contra un equipo construido para llegar lejos.

Un estreno que ya pesa

Una primera jornada no reparte trofeos ni calificaciones definitivas. Sin embargo, fija una base. Olympiacos se marcha de Vitoria con una victoria a domicilio, un ataque ya fluido y varias rotaciones implicadas. En una EuroLeague donde los desplazamientos se acumulan rápidamente, empezar así vale más que un simple 1-0 en la clasificación.

Para Baskonia, el calendario no esperará a que todo se ajuste tranquilamente. El trabajo no es catastrófico, pero sí visible: defender durante más tiempo sin ceder el eje, convertir el acierto exterior en una presión real y sostenida, y evitar esos agujeros que transforman un buen comienzo en una persecución imposible. La temporada apenas acaba de empezar, pero Olympiacos ya ha recordado una vieja regla europea: contra los grandes habituales, cualquier relajación sale cara, incluso a veces con dieciséis triples en el bolsillo.

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