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En el mercado de fichajes, una llamada telefónica a veces puede pesar más que un cheque de varios millones. Luis Enrique lo ha entendido perfectamente. Según la información de L'Équipe publicada el domingo 20 de julio, el entrenador del Paris Saint-Germain descolgó personalmente el teléfono para contactar con Ferran Torres. El objetivo era claro: exponer al delantero del FC Barcelona el proyecto de juego parisino y el papel central que ocuparía en el once de la próxima temporada, junto a Ousmane Dembélé y las jóvenes promesas ofensivas del club.
Una iniciativa directa que ha causado impresión. Ferran Torres, de 26 años, se habría mostrado «muy sensible» a esta atención del técnico asturiano, según informa el diario deportivo. Una reacción que cobra todo su sentido cuando se conoce la historia que une a ambos hombres desde hace seis años.
Ferran Torres, de 26 años, se habría mostrado «muy sensible» a esta atención del técnico asturiano, según informa el diario deportivo.
Una relación forjada en la selección
El vínculo entre Luis Enrique y Ferran Torres no comienza con este mercado estival. Fue el actual entrenador del PSG, entonces seleccionador de la Roja, quien le dio al delantero su primera internacionalidad en septiembre de 2020, en un partido de la Liga de Naciones contra Alemania. Torres tenía solo 20 años y aún jugaba con el Manchester City. Desde aquella noche de septiembre, su relación no ha dejado de profundizarse, y Luis Enrique le otorgó plena confianza en el Mundial de 2022 en Catar, donde España alcanzó los cuartos de final, y también durante toda la fase de clasificación para la Eurocopa 2024.
Ferran Torres viene además de un Mundial 2026 que lo consagró definitivamente ante el gran público. Entró en juego durante la final del 19 de julio contra Argentina en el MetLife Stadium de Nueva York, y fue él quien marcó el único gol del partido en la prórroga, con un disparo cruzado con la derecha que hizo estallar al banquillo español. Ese gol le dio a la Roja su segunda estrella mundial, dieciséis años después del título sudafricano de 2010. Un estatus de héroe nacional conseguido en un instante, que ha hecho subir mecánicamente su valor en el mercado.
Una plantilla parisina en transformación
El PSG busca reforzar su sector ofensivo. La salida de Gonçalo Ramos hacia el AC Milan, oficializada el 30 de junio por un montante estimado en 60 millones de euros, ha dejado un vacío en la rotación. Luis Enrique cuenta aún con Dembélé, Désiré Doué y varios talentos de la cantera, pero la llegada de un delantero polivalente como Ferran Torres ofrecería una flexibilidad táctica bienvenida. El español puede jugar como punta, en ambas bandas o como mediapunta, una característica que encaja perfectamente con el fútbol de movilidad que defiende el entrenador asturiano.
La situación de Bradley Barcola añade una capa de incertidumbre al asunto. Si L'Équipe informa que el club de la capital lo considera oficialmente «intransferible» y desea incluso prolongar su contrato hasta 2028, otras fuentes cercanas al jugador hablan de un internacional francés que se cuestiona su futuro después de un Mundial frustrante con los Bleus, eliminados en semifinales por el futuro campeón español. En este contexto cambiante, la pista Ferran Torres adquiere una dimensión estratégica tanto como deportiva.
El Barça condicionado por sus finanzas
En el lado barcelonista, las líneas se han movido a lo largo de las semanas. Presentado durante mucho tiempo como una pieza del proyecto blaugrana, Ferran Torres ha visto reducido progresivamente su tiempo de juego con la irrupción de Lamine Yamal y las sucesivas incorporaciones ofensivas realizadas por el club catalán. Sobre todo, el FC Barcelona sigue sumido en dificultades financieras crónicas que le obligan a examinar cada oferta seria, a pesar de los recientes avances en el saneamiento de su masa salarial.
El Barça pediría unos 50 millones de euros para liberar a su delantero, bajo contrato hasta junio de 2027. Una cantidad que el PSG, cuya solidez financiera sigue siendo de las más sólidas del continente, podría absorber sin desequilibrar sus cuentas. Queda por ver si Luis Campos y la dirección parisina compartirán plenamente el entusiasmo del entrenador por este asunto convertido en prioritario.
Un culebrón por seguir
Si esta llamada de Luis Enrique marca una etapa tangible, el camino hacia la firma sigue lleno de obstáculos. El Barça aún no ha dado su visto bueno definitivo, y el rumor atribuye a varios equipos de la Premier League un interés por el héroe de la final neoyorquina. Pero al descolgar personalmente el teléfono, el entrenador parisino ha sumado puntos decisivos en la mente de un jugador al que conoce mejor que nadie. La pelota está ahora en el tejado de los dirigentes del Parque de los Príncipes. A ellos les toca convertir esta conversación en una oferta concreta, y luego en una firma, para darle a Luis Enrique el refuerzo ofensivo que reclama.