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Everton quería salir de la última noche del mercado de fichajes con un delantero centro internacional, un ataque remodelado y algo de aire alrededor de David Moyes. El club inglés terminó sobre todo con una enorme frustración: Folarin Balogun no llegará. La operación con el Mónaco, reactivada hasta los últimos minutos, acabó cayéndose, dejando a los Toffees con Thierno Barry como único especialista auténtico del puesto para afrontar los próximos meses.
Un expediente reabierto y cerrado demasiado tarde
La historia cambió de sentido varias veces durante la misma noche, lo que resume bastante bien el nerviosismo de un deadline day.
La historia cambió de sentido varias veces durante la misma noche, lo que resume bastante bien el nerviosismo de un deadline day. Everton había señalado a Balogun para compensar sus bajas ofensivas y ofrecer a Moyes un punto de apoyo más consolidado. Se había discutido con el Mónaco un acuerdo en torno a un traspaso importante, pero el reconocimiento médico introdujo una duda seria por parte inglesa.
Las versiones coinciden en lo esencial: Everton no obtuvo las garantías físicas que quería, mientras que el entorno del jugador y el Mónaco sostenían que el delantero estadounidense estaba apto. Sin embargo, el expediente no se archivó de inmediato. Ante la urgencia, Everton retomó el contacto con el AS Mónaco, se habló de una deal sheet y el movimiento terminó frustrándose después del cierre efectivo del mercado inglés.
Para Balogun, el regreso al Mónaco no es un simple contratiempo administrativo. A sus 25 años, después de un Mundial que había reforzado su cotización, tenía la oportunidad de volver a la Premier League con un papel central. Finalmente se queda en el Principado, con contrato hasta 2028, en una plantilla cuya situación ya había condicionado varios movimientos de entrada y salida.
Everton paga una noche de alto riesgo
El problema para Everton es que el fracaso de Balogun llega después de varios movimientos que ya habían debilitado el ataque. Beto puso rumbo a la Fiorentina, Iliman Ndiaye se incorporó al Manchester City y las alternativas de emergencia no llegaron a buen puerto. Joshua Zirkzee fue contactado demasiado tarde para convencer al Manchester United de desprenderse de él, mientras que otras soluciones mencionadas no pasaron de la fase del intento.
El resultado es contundente: Moyes se queda con un margen mínimo en la posición más difícil de improvisar. Thierno Barry puede ganar tiempo y responsabilidades, pero una temporada de Premier League rara vez tolera las improvisaciones sin dejar huella. Everton sí añadió a Jack Grealish como cedido y a Ainsley Maitland-Niles para reforzar otras zonas, pero estas llegadas no sustituyen a un número 9 capaz de encadenar partidos.
La cuestión deportiva llega rápido. Everton debe decidir ahora si ajusta su planteamiento ofensivo alrededor de Barry, si desplaza a jugadores de banda al eje o si espera hasta enero limitando los daños. Cada opción tiene su coste: menos presencia en el área, mayor carga física para una plantilla corta o una dependencia mayor de las transiciones.
El Mónaco evita una venta, pero no las sacudidas
El Mónaco tampoco salió indemne de la noche. El club del Principado había organizado parte de su recta final del mercado en torno a una gran venta, y las dudas del caso Balogun tuvieron un efecto dominó. Lamine Camara, durante un tiempo cercano al Chelsea, vio cómo su salida quedaba en entredicho cuando se reactivó la vía de Everton por Balogun. Por tanto, el centrocampista senegalés también se queda en un clima particular, después de haber sido el centro de un giro exprés.
En el plano deportivo, conservar a Balogun puede reforzar al ASM si el jugador asimila rápido la decepción. Sus cifras en el Mónaco y su condición de internacional dan peso al ataque, especialmente en una temporada en la que el club debe compaginar las ambiciones nacionales con las exigencias europeas. Pero un traspaso frustrado por razones médicas siempre deja huella, incluso cuando el entorno del jugador cuestiona la interpretación del comprador.
El futuro dirá si esta noche actúa como una ruptura o como una simple anomalía del mercado. Everton, en cambio, no tiene ese lujo: la próxima convocatoria mostrará muy pronto cuánto cuesta la ausencia de un delantero centro.