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Lo que realmente cambia en la NHL con el nuevo convenio colectivo de septiembre

El 16 de septiembre de 2026, la NHL pasará una página en su historia. Ese día, el nuevo convenio colectivo —ya ratificado por propietarios y jugadores— entrará…

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El 16 de septiembre de 2026, la NHL pasará una página en su historia. Ese día, el nuevo convenio colectivo —ya ratificado por propietarios y jugadores— entrará oficialmente en vigor por un período de cuatro años. Por primera vez desde 1995, una temporada regular contará con 84 partidos. Detrás de esta cifra simbólica, todo el ecosistema del hockey profesional norteamericano se prepara para evolucionar.

El regreso a los 84 partidos y sus consecuencias inmediatas

La decisión más visible para los aficionados es el paso de 82 a 84 encuentros por temporada regular.

La decisión más visible para los aficionados es el paso de 82 a 84 encuentros por temporada regular. Para absorber este calendario más cargado, la pretemporada pasa de seis a cuatro partidos por equipo. Los jugadores lo ven como un compromiso aceptable: disputar dos partidos adicionales que cuentan en la clasificación en lugar de multiplicar las exhibiciones con riesgo de lesión.

Esta reforma viene acompañada de una profunda revisión del tope salarial. El tope subirá a 104 millones de dólares desde la temporada 2026-2027, y luego a 113,5 millones al año siguiente. El salario mínimo, por su parte, sube a 850 000 dólares y alcanzará el millón antes del final del acuerdo en 2030. Estas cifras, confirmadas por la NHLPA y varios medios norteamericanos, dan un nuevo margen a los gerentes generales, especialmente a los de equipos en reconstrucción que disponen de espacio bajo el tope.

El fin de los «EBUG» y la seguridad reforzada

Una de las tradiciones más folclóricas de la NHL desaparece con este nuevo acuerdo. Los porteros de emergencia, esos aficionados o semiprofesionales que esperaban en las gradas por si los dos porteros de un equipo se lesionaban la misma noche, ya no serán convocados. La liga empleará ahora a un portero suplente itinerante a tiempo completo. Se acabó el sueño del contable que se pone las espinilleras en el tercer período: la NHL profesionaliza hasta su último recurso de seguridad.

Otro cambio destacado, la protección de los jugadores da un paso adelante. Todo nuevo patinador que entre en la liga a partir de septiembre de 2026 deberá llevar protector de cuello. Actualmente, solo 55 jugadores usan este equipo, una cifra que la liga y la asociación de jugadores consideran insuficiente tras varios accidentes graves con cuchillas de patines. Los veteranos ya en activo conservan la opción, pero la norma queda fijada para las generaciones futuras.

Contratos más cortos y gestión de lesiones repensada

La era de los megacontratos de ocho años llega a su fin. La duración máxima pasa a siete años para las extensiones y a seis años para los agentes libres sin compensación. Esta medida, reclamada desde hace tiempo por algunos dirigentes, busca limitar los compromisos a muy largo plazo que paralizan las masas salariales.

El sistema de exención por lesión de larga duración, el famoso LTIR que permitía a los equipos superar el tope salarial en los playoffs, también sufre una reforma. El nuevo tope salarial específico para los playoffs limita los rodeos que marcaron las últimas temporadas, especialmente el caso muy comentado de Vegas en 2025. Un equipo ya no podrá acumular jugadores estrella lesionados en la temporada regular para reactivarlos en la primera ronda sin consecuencias contables.

El regreso olímpico y la entrada en vigor

Los propietarios y los jugadores también se han puesto de acuerdo sobre la participación de la NHL en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030. Tras la notable ausencia de 2018 y el exitoso regreso de 2026, esta garantía inscrita en el convenio colectivo ofrece una estabilidad bienvenida a las selecciones nacionales. Los mejores jugadores de hockey del planeta podrán volver a representar a su país sin que los seguros y los calendarios se conviertan en un tira y afloja.

La entrada en vigor de este convenio colectivo constituye un evento raro en la historia reciente de la NHL: un acuerdo negociado mucho antes de la fecha límite, sin cierre patronal, sin amenaza de huelga. Gary Bettman y Marty Walsh, el director ejecutivo de la NHLPA, han elogiado ambos una relación laboral apaciguada. Queda por ver cómo se adaptarán los gerentes generales a este nuevo marco. Los márgenes de maniobra ampliados por el aumento del tope salarial podrían desencadenar una ola de fichajes y traspasos antes de la apertura de los campos de entrenamiento, a finales de septiembre. La NHL entra en una nueva era, y las próximas semanas dirán quién sabe aprovecharla mejor.

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