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Coco Gauff comenzó su US Open 2026 como una jugadora que sabe exactamente lo que quiere evitar: una primera ronda interminable, dudas con el servicio y una velada que se pega a los zapatos. Ante Zeynep Sonmez, la estadounidense se impuso por 6-3, 6-4 en el Arthur Ashe Stadium. El marcador no lo cuenta todo, pero dice lo esencial: Gauff controló su entrada en el torneo y alcanzó la segunda ronda sin dejarse arrastrar por la trampa clásica de los comienzos de una quincena.
Una victoria limpia, no un paseo
La turca, número 53 del mundo, tiene suficiente ritmo e intención para obligar a una favorita a jugar de verdad.
Sonmez no estaba allí para decorar el cuadro. La turca, número 53 del mundo, tiene suficiente ritmo e intención para obligar a una favorita a jugar de verdad. Sin embargo, Gauff mantuvo el control en los momentos importantes, especialmente gracias a un servicio más estable que durante algunos periodos complicados de su joven carrera.
La estadounidense ganó en dos sets, transmitiendo una sensación de control que cuenta tanto como la estadística pura. No aplastó cada intercambio, no se desenvolvió como en un entrenamiento, pero se negó a permitir que el partido se transformara en un debate nervioso. Para una jugadora esperada en casa, en un estadio inmenso, ya es una primera señal útil.
El servicio, viejo tema y nueva arma
Desde hace varios meses, el servicio de Gauff forma parte de los grandes temas en torno a su juego. Cuando se desajusta, toda su mecánica puede tensarse: segundos servicios atacados, dobles faltas que se acumulan y puntos gratis ofrecidos a la rival. Contra Sonmez, el panorama fue más tranquilizador. Las fuentes del partido registran cinco aces y un primer servicio suficientemente presente como para iniciar el intercambio en buenas condiciones.
Este punto no es anecdótico. Gauff ya posee una cobertura de pista excepcional, un revés sólido y una capacidad defensiva que desgasta a sus rivales. Si su servicio se vuelve menos vulnerable, ya no necesita ganar tantos puntos dos veces: una primera vez para sobrevivir a su saque y una segunda para imponerse en el intercambio. A este nivel, ahorrar unas cuantas situaciones de alerta cambia rápidamente el aspecto de un torneo.
Una candidata seria en un cuadro exigente
Gauff llega a Nueva York con un estatus claro: cabeza de serie número 4, ex campeona del US Open en 2023, ganadora de Roland-Garros en 2025 y una jugadora ya acostumbrada a las grandes noches. Su verano refuerza aún más esta lectura, con el título en Cincinnati y una buena dinámica norteamericana. No es una outsider simpática. Forma parte de los nombres que el cuadro contempla con cautela.
Eso no significa que el camino vaya a ser sencillo. El circuito femenino sigue siendo compacto, abundan las jugadoras potentes y cada ronda puede traer a una rival capaz de golpear con muchísima fuerza durante una hora. Pero empezar bien evitando un partido interminable da margen. En un Grand Slam, la energía ahorrada el martes a veces puede servir el sábado siguiente.
La segunda ronda dirá si la base se sostiene
El próximo encuentro será interesante menos por el prestigio inmediato que por la continuidad. Gauff debe confirmar que este primer partido no fue solo una buena noche al servicio, sino el comienzo de una quincena construida sobre referencias duraderas. Tiene margen, siempre que conserve esta claridad: sacar con precisión, atacar cuando el intercambio lo permita y defender sin limitarse a resistir.
En Nueva York, al público le gustan las historias intensas. Gauff ya lleva una consigo. Queda por ver si este año puede contarla con menos sobresaltos y más puntos gratis.