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Anadolu Efes no dejó que el vestuario se quedara rumiando la situación durante mucho tiempo. Dos días después de la lesión de Mike James contra el Estrella Roja, el club estambulí anunció oficialmente la llegada de Cameron Payne, base estadounidense de 32 años que pasó por la NBA y que ya había jugado en la Euroliga. El momento lo dice casi todo: Efes pierde a su líder ofensivo y luego busca a un jugador capaz de controlar el balón, acelerar el juego y sobrevivir a la presión europea.
Un fichaje dictado por la urgencia
Mike James, fichado como pieza clave del proyecto turco, se lesionó el tendón de Aquiles durante el desplazamiento a Belgrado.
La secuencia fue brutal para Pablo Laso. Mike James, fichado como pieza clave del proyecto turco, se lesionó el tendón de Aquiles durante el desplazamiento a Belgrado. El club confirmó después que tendría que ser operado y que estaría de baja entre siete y nueve meses. Para un equipo que aspiraba a comenzar con solidez en la Euroliga, no es un simple contratiempo: es un cambio de plan ya en otoño.
Efes optó así por una respuesta inmediata. Payne firmó hasta el final de la temporada 2026-2027, según anunció el club. Este detalle importa. No se trata únicamente de un sustituto médico invitado a aguantar tres semanas mientras se decide qué hacer. El mensaje es más firme: el club quiere establecer un base para el largo plazo, absorber el golpe de James y evitar que la temporada tome un rumbo extraño incluso antes del invierno.
Payne ya conoce el giro europeo
Sobre el papel, Cameron Payne llega con una etiqueta clara: 14.ª elección del draft de la NBA de 2015, once temporadas en Estados Unidos y pasos por Oklahoma City, Chicago, Cleveland, Phoenix, Milwaukee y Filadelfia. Pero la parte más interesante para Efes quizá esté en otro sitio. Payne ya probó la Euroliga con el Partizán, donde promedió alrededor de 12,4 puntos y 3,9 asistencias en diez partidos.
Este breve paso no lo convirtió en un veterano del continente, pero le evita aterrizar sin referencias. Sabe que los espacios se cierran rápido, que cada posesión se paga cara y que un desplazamiento a Atenas, Belgrado o Kaunas no tiene nada de una agradable gira turística. Es algo valioso para un club que no puede permitirse esperar dos meses de adaptación.
Su último tramo de la temporada se disputó en Filadelfia, con un papel de rotación en los 76ers. Las cifras recogidas por la prensa especializada hablan de un jugador que aún puede aportar anotación, creación secundaria y una dosis de ritmo. Evidentemente, no es Mike James. Nadie sustituye mecánicamente al máximo anotador de la historia de la Euroliga con un chasquido de dedos, ni siquiera con un comunicado bien redactado.
Lo que Efes puede esperar realmente
La cuestión, por tanto, no es saber si Payne repetirá lo que hacía James. Es saber si puede hacer más estable el ataque turco, proteger a los creadores restantes y ofrecer a Laso una opción fiable cuando las defensas suban el nivel. Efes comenzó su andadura europea con señales contradictorias, incluida una derrota por 77-72 contra el Estrella Roja. En este contexto, cada posesión mal gestionada adquiere rápidamente un aroma a problema estructural.
Payne aporta una mano izquierda, experiencia y capacidad para cambiar de velocidad. También aporta una incógnita: su estado competitivo después de un verano sin franquicia de la NBA y su capacidad para asentarse en una jerarquía ya sacudida. El contrato largo le da tiempo, pero la Euroliga nunca concede demasiado. Los partidos de octubre dirán pronto si Efes ha encontrado una tirita sólida o una verdadera nueva columna vertebral.
Para Laso, el trabajo empieza ahora. Habrá que integrar a Payne sin reducir las responsabilidades de los demás pesos pesados, ajustar las secuencias de juego en estático y devolver la confianza a un equipo que acababa de perder mucho más que a un anotador. El fichaje tiene el mérito de ser rápido y coherente. La cancha dirá si también es suficiente.