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El mercado de fichajes de la Euroliga 2026 sigue dando mucho que hablar. En tan solo 48 horas, dos fichajes procedentes de la NBA han revolucionado el mercado: el histórico de Jonas Valanciunas por el Zalgiris Kaunas y el prometedor de Tyson Etienne por el Paris Basketball. Dos fichajes que perfilan una pretemporada europea cada vez más ambiciosa.
Valanciunas-Zalgiris: el regreso del gigante
Este es el fichaje que ha revolucionado el mundo del baloncesto este miércoles.
Este es el fichaje que ha revolucionado el mundo del baloncesto este miércoles. Tras catorce temporadas en la NBA —Toronto, Memphis, Nueva Orleans, Denver—, Jonas Valanciunas ha firmado oficialmente un contrato de dos años con el Zalgiris Kaunas, el club en el que se formó. El pívot lituano de 34 años, elegido en el draft de 2011 por los Raptors, regresa a Lituania y a la Euroliga en una operación que recuerda la magnitud del regreso de Nikola Mirotić al Barça hace unos años.
Con un promedio de 12,2 puntos y 8,8 rebotes la temporada pasada en Denver, Valanciunas seguía siendo un pívot sólido en la NBA. Su decisión de volver a Europa, a un año de que finalice su contrato (los Nuggets tenían una opción de equipo), demuestra su voluntad de cerrar el círculo allí donde todo comenzó. Para el Zalgiris, se trata de una señal trascendental: el club lituano, que llegó a cuartos de final la temporada pasada, se hace con un referente en la posición 5 y deja claras sus ambiciones.
El Paris Basketball ficha a Tyson Etienne
En la capital francesa, el Paris Basketball sigue fichando con éxito de la cantera de la NBA. Tras T.J. Warren, el club de la Porte de la Chapelle hizo oficial el jueves el fichaje de Tyson Etienne, un base de 26 años que jugaba con un contrato «two-way» con los Brooklyn Nets. La temporada pasada, Etienne disputó 24 partidos con Brooklyn, con un promedio de 7,9 puntos y 1,7 asistencias bajo las órdenes de Jordi Fernández.
En su primera experiencia fuera de Estados Unidos, el jugador nacido en Englewood se une a un equipo parisino que disputará su segunda temporada consecutiva en la Euroliga. Formado en Wichita State, donde se labró una reputación como uno de los tiradores más temibles de la NCAA, Etienne siguió su trayectoria entre la G-League y los contratos «two-way», esperando pacientemente su oportunidad. Este fichaje en París supone mucho más que un simple cambio de continente: es la oportunidad de convertirse en el base titular de un equipo de la Euroliga, con responsabilidades que nunca habría tenido en la NBA.
El Paris Basketball, que vivió una primera temporada europea alentadora el año pasado, sigue mostrando una estrategia clara: atraer a talentos infrautilizados al otro lado del Atlántico y ofrecerles una plataforma para relanzar sus carreras. Tras T.J. Warren, cuyo impacto fue inmediato, el club de la capital apuesta por la juventud y el afán de triunfar de un jugador que nunca ha tenido realmente su oportunidad en la gran liga. Es una lógica que recuerda, salvando las distancias, a la que presidió el fichaje de Shane Larkin por el Anadolu Efes hace unos años —con el éxito que todos conocemos—.
Una pretemporada que altera el equilibrio europeo
Estos dos fichajes, por muy diferentes que sean, cuentan la misma historia: la Euroliga atrae. Considerada durante mucho tiempo como una liga de repliegue para los jugadores al final de su etapa en la NBA, la competición europea se ha convertido en un destino por derecho propio, capaz de convencer a talentos consolidados como Valanciunas para que regresen, y a jóvenes ambiciosos como Etienne para que crucen el Atlántico con el fin de labrarse un currículum.
El mercado de fichajes de verano de 2026 no ha hecho más que empezar, pero ya ha puesto el listón muy alto. El Zalgiris Kaunas se hace con una leyenda nacional que podría convertir al equipo en un aspirante a la Final Four. El Paris Basketball, por su parte, sigue reforzando una plantilla que aspirará claramente a situarse entre los ocho primeros la próxima temporada. Los próximos movimientos —un posible regreso de Nikola Mirotić a Europa, la situación contractual de varios jugadores clave de la NBA— podrían amplificar aún más una tendencia que, evidentemente, no ha hecho más que empezar.
